Su cabello ondulado tan graciosamente despeinado, quizás no despeinado tanto como rebelde; su curiosa mirada frígida tras los lentes; su rostro alargado; su nariz fina y puntiaguda; sus delicados labios; ella es tan hermosa como la misma luna de un octubre 14. La sutileza con la que sostiene un reproductor de música entre sus manos es tan cautivadora; y yo, sentado a tres bancas de donde ella está, no puedo hacer mas nada que mirarla y disfrutar de su belleza por solo unos cuantos momentos. Pasan los minutos y la gente hasta que ella se levanta de su asiento. Camina en dirección mía y yo agacho la cabeza; sin embargo, tan inútil es mi esfuerzo por no verla que justo cuando pasa frente a mí, volteo a verla, nuestras miradas se cruzan por apenas un diminuto momento. La veo alejarse, con su caminar tan sereno y elegante, mientras que yo oculto mi rostro tras unos lentes oscuros y un sombrero viejo.
Ninja Warrior Game
Hace 12 años
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